Todos estamos hechos de historias que de alguna forma nos marcan, nos dejan una huella en el mapa de nuestra vida. Algunas historias pueden estar llenas de colores intensos, otras puede que solo sea en escala de grises, pero todas ellas forman parte de lo que somos. Las historias ocupan una parte importante en nuestra memoria. Nos vamos de paseo a esa biblioteca infinita y buscamos entre los archivos esas historias para revivirlas por un breve instante. Anhelamos la presencia de otra persona, queremos recordar como sonaba su voz cuando nos llamaba, recreamos situaciones donde compartimos con esa persona algo, sonreímos o lloramos mientras nos hundimos en el recuerdo intentando rescatar instantes que ya no vuelven, que se transformaron en una estrella fugaz dentro nuestro.
Hay otras historias que preferimos que queden en ese agujero negro donde va todo lo que nos lastima. Pero, aunque nos neguemos a veces aflora ese recuerdo que nos lleva a enfrentarnos con el dolor, el miedo. Y se mezclan sensaciones, ponemos en duda si aquello fue correcto o debía suceder así. Creemos superar ciertas circunstancias que en definitiva nos encargamos de minimizar. Porque no estamos preparados a hacerle frente, nos intimida, nos volvemos diminutos ante ese enorme dragon que nos ataca cuando menos lo esperamos.
Esas historias dejan heridas, marcan con fuego una parte interna nuestra que se vuelve una eterna herida que no termina de cicatrizar. Se crean situaciones o las creamos inconscientemente, la herida comienza a quemar, nos vemos desnudos ante los ojos puros de alguien que también se desnudó ante los nuestros, nos encontramos desde el dolor que cada uno trae consigo y hacemos de esa conexión una nueva historia mucho mejor.
Las heridas que arden, se transforman cuando estamos dispuestos a sanarla desde el amor, ese amor transformador que todos tenemos guardado dentro nuestro. Sanar requiere de mucho trabajo, paciencia y ganas. Mi herida, la única que arde hoy, comenzó a transformarse porque decidí darle todo el amor, lo suficiente para que se termine de cerrar y no duela más. Cambiar la historia gris en una repleta de colores como ese arcoíris que se forma cada vez que la tormenta pasa. Esto, también pasara…
Intuia que aquella historia, carecía de detalles, habia cavos sueltos en algunos tramos, pero cerraba a la perfección la profecia que repentinamente se instaló. Le daba unas semanas más para que aquello caiga por su propio peso, pero me ganó, disparó antes de lo planeado. En un enredo de palabras y suposiciones, habia un claro mensaje que lo delataba todo. No habia mucho mas para decir, era mejor que en un soplo, todo se esfume antes de que se instale el malestar que aquello podria causar. No era la historia en si, era la mentira que se alimentó todo este tiempo, que no fué poco. Pero que simplemente FUÉ. Desde otro punto, mas lejano al de esos ojos cegados, habia algo que era creíble, que lo volvia lo más sincero. Pero aún asi, no bastaba, ese sabor amargo se mantenia instalado, dejando que aumente a grandes pasos la profecía. Tal vez, aquella duda quedará flotando en el aire, como unas cuantas cosas más que la toman de la mano. Como quizás no, un día de la nada, se aparezca sin más y demuestre todo lo contrario que se genero en un primer momento. No lo sabremos, porque ahora es cuestión del tiempo acomodar el puzzle a piacere suyo. Hay una frase que me quedo dando vueltas hace un tiempo largo: «Para que una historia nunca se detenga, no debe comenzar»
Pero no hay historias, solo hay a diario, destellos de felicidad que quedan allí sobrevolando encima nuestro.
FRAGEMENTO – Todos los idiomas (C.A)
¿Te resulta fácil pedir perdón o te cuesta? ¿Podemos acostumbrarnos a pedir perdón? Pierde valor nuestro “perdón” cuando lo decimos muchas veces y muy seguido? Un “perdón” a veces no puede reparar lo que hicimos mal, porque con un simple “perdón” no se puede borrar el dolor… Cuando nos equivocamos y nos damos cuenta que hemos lastimado a alguien, no nos alcanzan los idiomas para pedir perdón. No sabemos cómo hacer para conseguir el perdón de esa persona…. Tenemos que pensar bien antes de hacer las cosas…tenemos que hacernos responsables de lo que hacemos para no tener que llegar al límite de pedir perdón, en todos los idiomas… La gente actúa con total liviandad, total, haga la barbaridad que haga, después te pide perdón y listo. Si, ¿te ahorro? Puedo ser un bicho raro, pero para mi “nos vemos” es “nos vemos”, “te llamo” es “te llamo”, “te quiero” es “te quiero”… si yo digo que voy a estar ahí, vos sabes que voy a estar ahí. Ahora, cuando alguien me dice a mi que “va a estar ahí” lo dudo, por que se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar, total después vienen, te piden perdón y así de fácil… Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. “El castigo precede al crimen” decía Dostoievski, por que uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generara y asume la culpa. Esa culpa es el castigo y uno pretende dirimir esa culpa con un simple “perdón”… Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón, antes, hay que estar dispuesto a repararlo. ¿de que sirve pedir perdón, cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal?. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa… cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causo. Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos…Insuficiente y a destiempo … “Yo puedo esta con vos si de verdad veo que vos te arrepentís de lo que paso, y te haces cargo, y si puedo ver que vos te vas a esforzar por no hacerlo de nuevo”… Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí, se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando, a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas… pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia, si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa, por que un simple “perdón” no puede borrar el dolor. Hay cosas imperdonables, aunque se pida perdón en todos los idiomas…
Y en un momento determinado de la noche, su rostro se acerco al mio, un calor intenso separaba unos centimetros su boca de la mia. Su respiración se hizo sentir, pero la melodia mas hermosa, su voz, susurro a mi oido
-¿Sabes quién canta este tema?
Era un reto, era un mensaje entre lineas. Y con su mejor sonrisa, le devuelve el susurro más placentero y victorioso..
Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, tenemos la impresión de que todo el universo esta de acuerdo; hoy sucedio en la puesta de sol. ¡Sin embargo, aunque algo salga mal, no sobra nada! Ni las garzas, ni la musica a lo lejos, ni el sabor de sus labios. ¿Cómo puede desaparecer tan de prisa la belleza que allí habia hace unos pocos minutos? La vida es muy rápida, hace que la gente pase del cielo al infierno en cuestión de segundos.
Aunque sufra por culpa de los hombres a los que entregué mi corazón, veo que aquellos que tocaron mi alma, no consiguieron despertar mi cuerpo, y quienes tocaron mi cuerpo no consiguieron llegar a mi alma