-Recuerdas el Aleph. Recuerdas lo que sentías en ese momento. Las explicaciones y las respuestas no serán suficientes. Confundirán aún más lo que ya es bastante complejo. Simplemente perdóname.
– No sé por qué tengo que perdonar al hombre que amo.
Hilal busca inspiración en las paredes de oro, las columnas, la gente que viene a esta hora de la mañana, las llamas de las velas encendidas.
– Perdono a la chica que fuí, no porque quiera ser una santa, sino porque no quiero soportar este odio. Este odio pesado.
Esto no era lo que yo esperaba.
– No puedes perdonar a todos y todo, pero perdóname.
– Perdono todo y a todos. Te perdono porque te amo y no me amas. Te perdono porque me rechazas y pierdo mi poder.
Ella cierra los ojos y levanta sus manos hacia el techo.
– Estoy liberado del odio por medio del perdón y el amor. Entiendo que el sufrimiento, cuando no puede ser evitado, me ayuda a avanzar hacia la gloria.
Hilal habla en voz baja, pero la acústica de la iglesia es tan perfecta que todo lo que dice parece hacer eco a lo largo de las cuatro esquinas. Pero mi experiencia me dice que está canalizando el espíritu de un niño.
Las lágrimas que derramé, yo perdono. El sufrimiento y las decepciones, yo perdono. Las traiciones y mentiras, yo perdono. Las calumnias y las intrigas, yo perdono. El odio y la persecución, yo perdono. Los golpes que me dieron, yo perdono. Los sueños rotos, yo perdono. Las esperanzas muertas, yo perdono. El desamor y la envidia, yo perdono. La indiferencia y la mala voluntad, yo perdono. La injusticia en el nombre de la justicia, yo perdono. La ira y el maltrato, yo perdono. El abandono y el olvido, yo perdono. El mundo con toda su maldad, yo perdono.
Ella baja los brazos, abre los ojos y coloca sus manos en su rostro. Me acerco a besarla, pero ella hace una señal con las manos. – No he terminado todavía.
Ella cierra sus ojos y mira hacia arriba.
La pena y el resentimiento, los sustituyo con comprensión y entendimiento. La rebeldía, la sustituyo con la música que sale de mi violín. El dolor lo sustituyo con olvido. La venganza, la sustituyo con victoria.
Seré capaz de amar por encima del desamor. Dar incluso cuando estoy despojada de todo. Trabajar feliz incluso cuando estoy en medio de todos los obstáculos. Secar las lágrimas, incluso cuando aún estoy llorando. Creer incluso cuando estoy desacreditada.
Ella abre los ojos, pone sus manos sobre mi cabeza y dice con la autoridad que viene de arriba:
Camino hasta la puerta, respiro el aire puro y me relajo después de un momento tan tenso, pero agradable. No se porque me da curiosidad ese hombre. Bajo las escaleras y noto un movimiento inapropiado de un grupo de fotógrafos y dos personas de seguridad intentando cubrir la salida de un auto negro de alta gama con vidrios polarizados que va a toda velocidad sin interrupción. Hago una mueca de desaprobación, y camino los pocos pasos que quedan hasta la esquina, donde justo el semáforo se pone a favor del peatón y el auto que venia a toda velocidad desde el estacionamiento tuvo que dar una frenada. Esta casi al lado del cordón de la vereda de enfrente, mientras cruzo con paciencia y me aproximo a la vereda, el semáforo cambia nuevamente, pero el auto se queda ahí, inmóvil.
Cuando pienso en caminar para el lado contrario que van los autos y pasar por el mismo, veo como la ventanilla del asiento trasero baja y veo sus ojos brillantes, me hace una seña con la mano para que me acerque, inconscientemente lo hago
-Mi dispiace, non voglio perderé un ´altra opportunita, lascio la mia carta. Ho bisogno di parlare con te. (Perdón, no quería dejar pasar la oportunidad, le dejo mi tarjeta. Necesito hablarte) –se sonríe y clava su mirada profunda en la mía, traspasa todos los limites, incluyendo mi propia alma-
Mi mano tiembla mientras agarro la tarjeta y me quedo inmóvil ante el roce de su mano con la mía, una vibración nos sobresalta. El me mira asombrado parece que percibo lo mismo. Antes de soltar mi mano, acerca su boca y deja un beso suave y profundo. Mi cuerpo esta explotando interiormente. Su sonrisa me hipnotiza, cuando suelta la mano me quedo como flotando en la nada misma, su ventanilla comienza a subir y al parpadear un instante, me doy cuenta que el auto se había ido a toda velocidad y no logro entender toda esta situación.
Miro la tarjeta que me dio, no es de las personales, lleva escrito de puño y letra algo
“Existe un momento en el que toda la fuerza de las estrellas, pasa atreves de nosotros y nos permite hacer milagros” G.C
Boquiabierta, recuerdo esas iniciales, las mismas que acompañaban al ramo de jazmines. Huelo un perfume de hombre bastante agradable, que sin dudas es de él. Doy vuelta la tarjeta y está escrito su celular y un correo electrónico. La acerco hasta mi boca para darle un beso y el perfume vuelve a envolverme. Estoy parada sobre una avenida que transita mucha gente, como una persona hipnotizada y perdida de amor. ¿AMOR DIJE? Me sobresalta el sonido de mi celular, suena “When Love Takes Over”, saco mi iPhone y el visor me indica que Regina esta intentando comunicarse conmigo. Le doy rápido contestar, mientras guardo la tarjeta como si fuera mi gran fortuna
-¡Regina! –Efusiva
-Penélope, guapa ¿Estas ocupada?
-No, justo estaba volviendo al departamento y pensé en llamarte a ver que hacíamos mas tarde
-Vale, Mailen reservo un restaurante que despues es boliche para las 21.30hs. A las 21.00 estamos saliendo de casa.
-Genial! Entonces vamos a cenar juntas. Cuando estén listas toquen timbre y nos vemos abajo
-¡Vale!. Besos guapa
Corto la comunicación, guardo el celular, miro al cielo un instante y pido interiormente que alguien me explique que es lo que esta pasando. Emprendo mi camino de vuelta a casa, intentando ir por una calle que es poco transitada para poder pensar o desconectarme de este shock.
[Theo se para, mientras yo agarro mis cosas para seguirlo hasta la puerta, justo cuando la abre esta parada una muchacha de pelo castaño oscuro, vestida con una blusa y pollera de tubo con unos lindos zapatos acompañando toda la combinación del color beige y negro. Se sonríe ante la inesperada aparición del Señor Rizzi]
–Disculpe Señor. Venía a recordarle que en una hora, tiene la reunión con el sector de Recursos Humanos –se sonroja mientras inclina su cabeza a un lado esperando la respuesta
-Miranda casi me lo olvido, por favor, prepara todo que en veinte minutos estoy de regreso. Voy a mostrarle a la Señorita Benedetti su lugar de trabajo
Ella afirma con la cabeza y me muestra una sonrisa falsa, se da media vuelta y se va dejándonos el paso libre para comenzar con el recorrido por el piso que parece un inmenso lugar. Empezamos a caminar por un pasillo, en el mismo hay varias puertas de colores. La mayoria de las areas, estan dividas en dos. La primer área que vemos tiene el cartel colgado en la puerta que dice DISEÑO GRAFICO con un color rojo furioso, cuando entramos veo aproximadamente seis box de trabajo y todo el ambiente bien equipado, mas al fondo hay una puerta que corresponde al sector de quien lleva acabo esa área. Seguimos caminando, a una distancia infima, esta la nueva puerta con un color maiz con el cartel colgado que indica PUBLICIDAD.
-Ves esa puerta –señala la que está al fondo de esa area y camina para abrirla, enciende las luces, el ambiente es calido, la decoracion de las paredes es blanca con pequeños detalles de vinilo en color violeta. Un gran ventanal con vista a la ciudad, delante de eso hay un gran escritorio con un ordenador, telefono y muchas cosas de libreria nueva, hay un sector que tiene un sillon de dos cuerpos junto a una mesita pequeña con algunas revistas, un modular con muchos compartimientos. Realmente es maravilloso este lugar. Theo interrumpe mi asombro
-Este será tu lugar de trabajo -Sonríe
Me quedo maravillada por mi futuro lugar de trabajo. Mi sonrisa se dibuja en mi cara y creo que Theo se da cuenta
-¿Te parece agradable? Cualquier cambio o lo que necesites, no dudes en decirlo. Queremos que te sientas cómoda, como lo están todos acá. –sus palabras me da confianza y alivio-
-Me agrada, es mucho más de lo que esperaba. Realmente alucinante
Después de aprobarlo, apaga las luces y cierra la puerta, me doy cuenta que ya está colgado el cartel de “Gerencia de Publicidad”. Parpadeo emocionada y no me doy cuenta que Theo continua caminando, trato de alcanzarlo de a saltos, me muestra la última área que es la de REDACCION, está en un bloque a la vista de todos, varios box con computadoras y todo lo que pueda tener un área de ese tipo. A la derecha hay un nuevo pasillo que contiene muchas publicidades como parte del decorado, tapas de todo tipo. Nos cruzamos con una puerta mas que es la sala de descanso, muy amplia mesas por todos lados junto a maquinas con golosinas, gaseosas, café. Atravesamos todo ese espacio y sin darme cuenta al pasar por otra nueva puerta, ya estamos de nuevo en la recepción. Me mira pensativo
-Nos falta recorrer el piso 23, están las oficinas de los directivos, recursos humanos, la sala de reuniones y de capacitación. Pero estoy seguro que en la semana vas a poder darle un vistazo.
-No hay problema!, ya quede fascinada con este piso, no me imagino el que sigue –me rio inocentemente
-Me olvidaba de algo –lanza su mirada furiosa a la recepcionista y esta levanta su mirada para prestar atención a sus palabras- Giorgia, te va a entregar un sobre con unos papeles, reglas básicas de la empresa, el tema de vestimenta, horarios, tu tarjeta de acceso y también mi tarjeta, para que podamos coordinar cuando comiences con tus clases de italiano.
-Bárbaro, seguramente a mitad de semana te llamo para arreglar todo. Igualmente, nos vamos a cruzar acá –me sonrojo-
-Claro, yo trabajo también acá así que no hay problema por eso. Es un placer haberte entrevistado y te trasmito las disculpas de mi madre, que no pudo venir, pero no va a faltar oportunidad para que tengan una reunión. –Sonríe con aire de ganador y me deja más aliviada saber que Theo es el hijo de ella-
Me extiende la mano, y me da un beso en los nudillos provocandome mas nervios
-El placer es mío –y me doy inmediatamente vuelta mirando a la recepcionista como si fuera un salvavidas ante tanta amabilidad.
Giorgia se ríe y me mira, deja en el mostrador el sobre grande que tiene mi apellido, junto a la tarjeta de Theo. Le sonrío y camino hasta el ascensor.
Aprieto el botón de llamada y en segundos abre sus puertas, nuevamente vacío, cuando estoy apretando PB, el ascensor sube hasta el piso nº 26, largo un suspiro de queja, quería viajar de nuevo sola. Las puertas se abren, hay un hombre de espalda alto, despidiendo a una mujer, ella se ve bastante sencilla, apenas sonrie, con cabello ondulado hasta los hombros. Se termina alejando y el hombre se gira para entrar.
Antes de que suba, mi cuerpo comienza a tener una reacción extraña. Un temblor, latidos que van en aumento y el extraño escalofrío en todo el cuerpo se vuelve a apoderar de mí. Mi cuerpo esta incontrolable, mi mente queda en blanco al ver que aquella persona que se voltea para entrar al ascensor ya estando los dos solos y con las puertas cerradas, levanta su mirada, que se clava en la mía, parpadeo rápido sin saber qué hacer, nerviosa extiendo mi mano hasta el tablero y marco PB apurada. Él se queda paralizado delante mío, mirándome fijamente. No puedo explicarme que hace acá adentro, conmigo. Es el mismo hombre que apareció en la cafetería, acompañado de un grupo de chicas efusivas, el que casi hace que me ahogue en mi propia bañera. Esta frente mío, inmutado y encima no es capaz de decir nada. Intento apartar mi mirada, pero no puedo, recorro disimuladamente todo su cuerpo, empezando por los zapatos negros, traje negro con camisa blanca y los dos primeros botones desabrochados. Llego a su cara, parece saborear este instante con su sonrisa, sus ojos, esos color cielo están brillando en este instante como si nada, hoy parecen más claros que otras veces. El ascensor parece hacer su recorrido con lentitud, se me hace eterno este momento, algo interrumpe mi pensamiento. Es el sonido del celular, lo saca rápido del bolsillo y mira quien es, inclina la cabeza y no atiende -o tal vez debera ser un mensaje de texto-, vuelve a guardarlo. En ese momento extiende su mano y aprieta el botón de SS. Entre mí, pienso que soy una torpe, no fui capaz de preguntar si el también bajaba en PB o iba a otro piso. De repente, nuestras miradas se encuentran más fuertes
-Scusate me ne dimentico di dire il parcheggio (Me disculpa, me olvide de decirle que voy al estacionamiento)
Siento como si me hubiera leído el pensamiento y trato de responderle con la naturalidad que me caracteriza tan pocas veces
-Non ti preoccupare –nerviosa bajo mi mirada-
Por fin el ascensor llego a PB, cuando se comienzan a abrir las puertas, él se corre a un lado y deja que pase. Mis pasos van en cámara lenta cuando escucho su voz
-Buongiorno signorina –y vuelve a sonreírme más emocionado que al principio-
-Buongiorno signore
Siento que su mirada me hace un escaneo intensivo, mientras me apresuro para llegar a el molinete, intentando encontrar en la campera mi tarjeta de visita, ya en mano la dejo caer y paso. Cuando me doy vuelta disimuladamente, veo que el ascensor ya tenia cerrada sus puertas y largo un gran suspiro que contiene una mezcla de excitación, alegría, amor y vergüenza..
Llego por fin hasta el edificio enorme y moderno, subo las breves escaleras tiene dos entradas, opto por la puerta giratoria. Ya dentro del lugar, me quedo impactada por la arquitectura del lugar, veo a una distancia importante, un alargado mostrador, con dos mujeres de chaqueta negra y camisa blanca, a un costado uno de los agentes de seguridad. Camino con una mezcla de nervios hasta la chica que parece estar desocupada, lanzo mi mejor sonrisa y tomo fuerza para poder hablar italiano, como si fuera una nativa de la lengua.
-Buongiorno ¿Parla Spagnolo? –mis ojos intenta distraerse, pero mi sonrisa nerviosa permanece intacta -Buongiorno Signorina. Hablo español ¿En que puedo ayudarla? –Suspira con aire a fastidio -Tengo una entrevista a las 10.00 con la Señora Grand -Déjeme ver, un minuto –se sumerge en la pantalla LED de su ordenador, mientras con otra mano marca en el conmutador el numero de interno –calculo que será del piso donde se encuentran las oficinas de G&R Group S.A-
Me doy cuenta que tiene un audífono en el oído que pasa desapercibido para cualquiera, y el micrófono esta prendido a la chaqueta, mientras habla en italiano, me detengo a apreciar una gran pared de cristal que esta de fondo a las recepcionistas. Me vuelve a traer al Aquí y Ahora la recepcionista con su voz algo aguda
-Disculpe, acá me confirmaron la entrevista, pero la persona que la espera es el Sr. Rizzi. Necesito que me brinde su número de DNI y nombre completo para poder darle el acceso como visitante. – Penélope Benedetti – DNI: 33.514.222
Carga los datos y pasa la tarjeta magnética por un lector, cuando obtiene la luz verde, la deja sobre el mostrador para que la agarre.
-Pase por aquellos molinetes, pero vaya al que es exclusivamente para visitantes y suba por el ascensor al piso nº 22. Allí la estarán esperando –lanza una media sonrisa y se concentra en atender un llamado.
Camino con toda mi elegancia, tengo suerte que no es un horario donde se movilice mucha gente, paso mi tarjeta en el lector, molinete gira. Justo hay un ascensor abierto, esperándome a que suba, entro y busco en el panel el numero 22. Lo apretó y las puertas comienzan a cerrarse. Largo un suspiro e intento acomodarme un poco el pelo y mi chaqueta de jean. Subir estos pisos en soledad y a toda velocidad es como si hubiera despegado con una nave a la luna. El ascensor emite una voz seductora informando “Usted, esta en el piso 22” –pero en italiano- y de golpe se abren las puertas. Respiro hondo y profundo, parpadeo y pongo primero el pie derecho, dentro de la famosa empresa de la que todos hablan y tengo la suerte de ser parte de este lugar. Un cartel gigante con el logotipo de G&R Group y una puerta automática que se abre cuando me pongo delante de ella. Otro mostrador esta a la vista, pero esta vez un poco mas pequeño que la recepción del edificio. Camino con alegría hasta la chica que esta allí mirándome con cara de pocos amigos.
-Buongiorno ¿Arriva per l´intervista? -Buongiorno. Si –mis nervios intenta jugarme una mala pasada -Un momento per favore –baja la mirada y levanta el teléfono-
Mientras habla y sin darle mucha importancia a su dialogo en italiano, trato de tomar un poco de aire dándole la espalda a la chica. A los dos minutos de anunciarme, siento que alguien se pone detrás mio y una voz un poco áspera me dice:
-¿Señorita Benedetti? –con ojos brillosos, color gris se me queda mirando cuando me doy vuelta, parece algo sorprendido -Si, ¿usted debe ser..? –no me deja terminar la frase y me corta respondiendo -Si, el Sr.Theo Rizzi. Un placer -extiende su mano para saludarme- Acompáñame por acá.
Toma el mando de este breve camino rumbo a su oficina. Abre la puerta y se corre a un lado para que pase primero. Se ve bastante agradable, mucha iluminación unos sillones de cuero blanco, varios cuadros colgados, un escritorio amplio y bastante desprolijo. El cierra la puerta y mientras me quedo observando todo mí alrededor, él se va a ubicar a su trono. Me distrae con su voz
-Tome asiento Srta. Benedetti
Me saco mi chaqueta y la dejo con mi cartera sobre el otro sillón vacío y tomo asiento tratando de relajarme. Theo, se pone a buscar unos papeles que están sobre el escritorio, creo que mi curriculum o alguna indicación de parte de la Sra. Grand. Mientras trato de entender quién será este hombre, no me lo imagino casado con la señora Grand, es demasiado joven para ella, pero uno nunca deja de sorprenderse. Encontró el papel ¡Por fin!, le da un vistazo y lo deja a un costado. Levanta su mirada que se encuentra con la mía una sensación de incomodidad parece envolvernos, pero va disminuyendo cuando empezamos la charla
-Antes que nada ¿Puedo tutearte? –Sonríe y yo afirmo con la cabeza-
-Bárbaro, como sabes, nuestra empresa tiene su sede en Argentina, que es donde estabas trabajando hasta hace dos semanas. Nuestra sede central, decidió trasladar a un empleado de allá para que pueda formarse y trabajar acá, y mejorr las condiciones laborales. Tu puesto será diferente al que tenías en Buenos Aires. Ocuparas el cargo de Gerenta de Publicidad, tendrás más responsabilidades lo que significa que tendrás que esforzarte y dar buenos resultados. A simple vista, sabiendo como viene tu curriculum, tenes todas las cualidades para tomar el mando de ese puesto. Igualmente, me gustaría hacerte algunas preguntas que son más que nada para conocerte un poco más y guiarte para que te desenvuelvas sin problema en tu puesto. –sonríe y mira de reojo la hoja
-¿Qué tal andas con el Italiano? -Estoy tratando de hacer todo lo posible para desenvolverme con naturalidad, admito que me cuesta un poco hablar, pero por suerte, tengo buen entendimiento. –no hago otra cosa que mantener mi sonrisa para pasar desapercibida por mis nervios -¿Buscaste la forma de perfeccionar eso? -Estoy buscando, quería primero instalarme por completo en el trabajo, para después organizarme en cuanto a horarios. -Que bueno. No se si te habrán comentado en Buenos Aires, pero nosotros tenemos un espacio exclusivo para capacitar a nuestros empleados en diferentes áreas, una de esas es idioma. Hay clases de italiano, para personas que como vos, que vienen del exterior y se instalan en la empresa con una base. Yo estoy a cargo de unas cuantas clases. Si querés cuando termines de ubicarte y estés lista, podemos organizar los horarios para las clases, si preferís comodidad, podemos practicar en tu casa o como hacen algunos, en la sala de capacitación que esta en el piso de arriba. La empresa se hace cargo de esto, no hay que pagar nada extra. Cuando gustes, me avisas y empezamos. -Que bueno, no estaba al tanto de eso. Cuanto más rápido empiece, va a ser mejor. -Ok, cuando estés dispuesta a empezar, nos contactamos y arrancamos. Vas a salir hablando italiano muy pronto y te va a dar una gran satisfacción. Volviendo al cuestionario informal, ¿Te gusta estar rodeada de gente o preferís estar en solitario? -Creo que ambas tienen lo suyo, me adapto sin problema pero si tuviera que elegir por una, prefiero trabajar en conjunto -Muy bien, creo que las preguntas fueron suficientes. Solo me queda recordarte que el lunes, arrancas a trabajar en este edificio. Te voy a pedir solamente unos diez minutos más, para invitarte a recorrer las instalaciones -Si, no hay problema. –Sonrío a tal punto, que parece que me hubiera ganado la lotería-
Theo se para, mientras yo agarro mis cosas para seguirlo hasta la puerta, justo cuando la abre esta parada una muchacha de pelo castaño oscuro, vestida con una blusa y pollera de tubo con unos lindos zapatos acompañando toda la combinación del color beige y negro. Se sonríe y a la vez se sonroja ante la inesperada aparición del Señor Rizzi..
[Que suerte que ya no estoy tan sola como creía, encima, la suerte de que la nueva vecina hable español me alivia bastante. Agarro la otra copa en la cocina junto al vino y llevo todo al living, cuando justo suena el timbre. Voy hasta la puerta con total normalidad y la abro. Veo una chica, diría casi mi misma edad, simpática con cabello ondulado marrón, unos aritos generosos, no tan alta y con una sonrisa de oreja a oreja.
-Penélope, un gusto soy Regina, tu nueva vecina -se tira a mi para abrazarme fuerte- -Regina, un gusto. Podes llamarme Penny -le sonrío y la invito a pasar al departamento.]
Ella pasa mientras yo cierro la puerta. Ella camina por el living mientras me acerco a la mesa a servir un poco de vino,
-La decoración esta muy buena. El mio todavía tiene varias cosas para cambiar.
-Si, la verdad que tuve suerte de que me dieran el departamento amoblado y con buen gusto. ¿Vos estas alquilando el tuyo? –Tratando de saber mas sobre mi futura vecina/amiga-
-Lo compré. Mi papá falleció hace menos de un año, con mi mamá nos pusimos de acuerdo y me dio la parte que correspondía. Ellos sabían que tenía muchas ganas de comprar mi departamento y tuve suerte de comprar algo bueno acá en Italia, era un deseo grande que tenía de vivir acá. ¿Vos como llegaste hasta acá?
-Yo vine por trabajo, mañana justo tengo la entrevista en el edificio que esta instalado acá. Sé que es por tiempo indeterminado, así que hasta ahora, disfruto estas mini-vacaciones. Llegue hace una semana y calculo que la próxima ya estaré trabajando.
Agarro las copas de vino y le acerco la de ella.
-Por nuestra nueva amistad – y levanta la copa para brindar-
-Por la nueva etapa de vida –sonrío y hacemos sonar los cristales.
Mientras charlamos de cosas básicas como dos personas que recién se conocen, suena un celular, pero me doy cuenta que el mio no es. Regina se exalta y saca de su bolsillo el celular, mira el visor y atiende, me lanza una mirada de preocupación, pero parece que no es nada grave, mientras ella habla yo voy a servirme un poco mas de vino. Cuando me vuelvo hasta el sillón, ya había terminado de hablar, me mira con una cara de nostalgia
-Tengo que volver a casa, ya es tarde y me olvide que tengo que preparar unos escritos
-Pero ¿Esta todo bien?, te noto algo preocupada
-Si, todo bien. Es que mi compañera de piso Mailén me aviso esta en camino, hoy me toca cocinar. Ella odia llegar y no encontrar la comida lista. Así que mejor me voy yendo, antes de que ella se enoje y vos te desveles
– ¡No hay problema! Antes de que te vayas, agenda mi celular así mañana cuando estén libres, nos juntamos y vamos a tomar unos tragos
-Me encanto la idea, le voy a contar a Mailén, ella es una bebedora compulsiva, no creo que desista a esta invitación –lanza una risa picara
Yo aprovecho para agarrar el talón de post it, para escribirle mi celular. Ella ya esta esperando al lado de la puerta y me apresuro para abrirla mientras le doy el papel
-Fantástico guapa!. Mañana te llamo cuando estemos libres y organizamos a donde vamos. Hay unos bares muy buenos cerca de acá, serás nuestra invitada de honor –se acerca efusiva y me abraza
-Fue un placer compartir unas copas con vos, mañana te llamo.
Le sonrío mientras camina hasta el ascensor. La saludo con la mano y cierro la puerta con llave. Agarro las copas que están sobre la mesa y me las llevo hasta la cocina. Mientras las lavo, analizo la situación de recién. Realmente me gusto conocer a alguien nuevo, más que hable español. Es un avance para mí, desde que llegue no hable más que con las personas que me atendían en los locales y encima en italiano. De acordarme me hecho a reír fuerte.
Miro el reloj, ya va a ser casi medianoche, creo que seria mejor irme a la cama para estar relajada. Aunque mañana solo será una breve presentación empleador-empleado, cualquier cosa me pone nerviosa por más básica que sea. Apago la luz de la cocina y a medida que voy haciendo mi camino hasta la habitación controlo que este todo apagado, cerrado. Largo un suspiro intenso y cierro la puerta de mi habitación, antes voy a ir al baño para mi aseo personal y ponerme ligera de ropa para acurrucarme entre una suave sabana y muchos almohadones de colores.
Unos segundos antes de apagar mi velador, me quedo en un estado de trance, donde vuelve a mi, la imagen del Hombre ojos color cielo, la misma que vi en la bañera, en la cafetería. Me persigue a todos lados, no quisiera que me interrumpa en mis sueños. Siento el aroma de los jazmines que esta completamente impregnado en mi habitación. Sacudo mi cabeza y prefiero apagar el velador para zambullirme en mis sueños.
–Cierro los ojos cuando su boca parece aproximarse a la mia para sellar con un beso toda esa distancia que sentí al principio, a milimetros de su boca, mi cuerpo tiembla y un calor fuerte se desprende..
De su boca deja salir la frase «Todavía no es el momento«
El escalofrío habitual vuelve a mi cuerpo y plaf, me estoy tragando agua, practicamente hundida en mi propia bañera, salgo a la superficie de un tirón, agitada y tociendo. De a poco abro mis ojos a penas puedo mirar mi alrededor, todo sigue igual, la música todavía esta encendida aunque mi alma, no volvio al cuerpo. Caigo en la cuenta de que estoy sola, que podria haber sido un desastre. Con miedo, me recompongo en seguida y salgo del agua.
Mientras envuelvo mi cuerpo en la toalla, siento la voz del hombre seductor retumbar en mi oido, repitiendo la frase. Mi inconciente escava ayudandome a decifrar ese mensaje, solo se que estabamos al borde de un gran beso apasionado y no fue capaz de dar ese paso, solo se excuso con esas cinco palabras y un poco más podria haberme ahogado en mi propia casa.
Me voy a la habitación a cambiarme, me sobresalta el ruido del telefono, por suerte esta sobre la comoda, atiendo tímidamente
-¿Pronto? -PENÉLOPE!! HIJA!! -La voz suena algo exaltada y lejana. Es mamá! -Mamá!! ¿Cómo estan todos? -un poco desencantada por el llamado, sin motivo -Estamos todos bien, extrañandote!, queriendo saber como va todo por Italia -Ya bajó por suerte su tono de voz eufórico -Eh.. Bien!, por suerte todo bien, mañana tengo la entrevista con mi jefa y calculo que la próxima semana empiezo a trabajar. Mientras que estos días son iguales a vacaciones, disfruto de salir y volver tarde, aprendo un poco más el italiano. La voy llevando bastante bien. ¿Por ahí como estan las cosas? -Nosotros bien, Tu padre en pleno viaje de negocios, si mal no recuerdo, tiene previsto dar una vuelta por allí para un proyecto nuevo, si todo sale bien, lo tendras de visita por unos días. Tu hermano en su burbuja y yo, como siempre -algo desanimada cuando habla de ella -Que bueno!, cuando empiece a trabajar, prometo estar más conectada y mandarles mails. Hay que organizar una conversación por Skype así nos podemos ver y no se siente tanto la distancia -intentando poner paño frio a la situación no tan alegre que tiene mamá -Me parece buenisimo hija!, se van a poner muy contentos de verte tu hermano y tu papá. Antes que me olvide, me llamo Josefina y me pidió que cuando te ubique, te diga que le escribas o la llames, te anda extrañando igual que Paloma. -Si, yo tambien las extraño. Es fuerte el cambio, pero todos nos vamos a acostumbrar. Si te llama de nuevo, decile que en estos dias le escribo un mail. ultimamente, me olvido de la compu y me dedico a disfrutar al aire libre. No sabes que buenos paisajes hay por acá y la energia que fluye es muy diferente. Aunque me siento como en casa, excepto, sin compañia -me sonrio -Me alegro mucho Peny que todo sea tan placentero!. No quiero molestarte más, solo queria escucharte y saber que estas bien. En estos días entonces, nos mandamos mails o hablamos en videoconferencia. -nostalgica -Si mamá! te quiero mucho! Gracias por haber llamado, mandale un beso a todos -Besos para vos tambien, cuidate!
Corto el telefono y lo vuelvo a dejar en la cómoda, me habia olvidado que tenia una familia, aunque me hizo bien escucharla, al menos no me siento tan sola. Termino de cambiarme y me voy a buscar algo para tomar, en la cocina esta el reloj colgado, marca las 21.48, no es tan tarde, pero estoy algo aburrida. Busco en la heladera el un vino, tiene buena pinta. Saco una copa y me sirvo un poco. Me quedo algo pensativa, camino hasta el living, donde tengo un gran ventanal con acceso al balcón que da a la calle.
Me gusta este rincón, puedo apreciar lo que me rodea, ademas tengo una mesa con unas sillas, ideal para cualquier momento del día. Todas las calles estan iluminadas, se escucha un poco el murmuro de la gente que pasa. En el cielo una luna llena acompañada de varias estrellas. Tomo un sorbo de vino y lo dejo sobre la mesa, por suerte esta frío el trago, ayuda al calor que esta haciendo acá. Me apoyo sobre la baranda y mis ojos apuntan a la nada. Un escalofrío de nuevo, y la voz seductora en mi interior. Me vuelvo a mi, cada vez que me acuerdo de estas cosas, tengo presente al escalofrío, sera otra de las muchas cosas que tengo por resolver acá. Siento que alguien esta chistando, miro abajo pero no hay nadie, de golpe algo cae a toda velocidad en mi cabeza, que me hace sobresaltar.
-Ouch!! -me toco la cabeza preocupada y miro arriba, veo una persona asomada de uno de los ventanales del piso de arriba -Ey!, disculpa la forma de llamarte, no era mi intencion golpearte ¿Sois nueva? -Si, soy nueva. No hay problema. ¿Hablas español? – intento observar un poco, pero esta algo oscuro, asi que no distingo -Si, soy española, me mude hace tres meses, pero parece que no soy la unica -echa una risita -Ah, que bueno!. Yo soy de Argentina. Penélope es mi nombre. ¿No queres bajar y tomar algo en casa? -Tratando de buscar una nueva amistad en medio del desierto -Vale Penélope!, ahí bajo. -Cierra el ventanal y yo agarro mi copa para entrar y preparar otra para mi visita.
Que suerte que ya no estoy tan sola como creia, encima, la suerte de que la nueva vecina hable español me alivia bastante. Agarro la otra copa en la cocina junto al vino y llevo todo al living, cuando justo suena el timbre. Voy hasta la puerta con total normalidad y la abro. Veo una chica, diria casi mi misma edad, simpatica con cabello ondulado marrón, unos aritos generosos, no tan alta y con una sonrisa de oreja a oreja.
-Ey Penélope, un gusto soy Regina, tu nueva vecina -se tira a mi para abrazarme fuerte- -Regina, un gusto. Podés llamarme Penny -le sonrío y la invito a pasar al departamento..