Mientras esperaba que aparezca el famoso mozo del lugar, en la mesa de al lado estaban terminando de almorzar dos parejas calculo de unos cuarenta y largos. Pero lo que me hizo sonreír para irme a otro lado mentalmente, fue cuando escuche que hablaban en Italiano. Se veían alegres y animados conversando, hasta despreocupados. Mire a mi derecha y veía todo lo contrario, gente que lo único que hace es correr, correr y correr para llegar a un destino, un lugar. Pero solo se dedican a correr entre la multitud, apurados, sin importarles nada. Tenía ante mí un blanco y un negro que se empezó a disputar en mi mente. Esas voces murmurando en italiano hicieron que me transporte a una Roma que aún no conozco, alguna calle transitada y llena de bares donde tienen sus mesas afuera. Me vi en ese lugar, disfrutando de un clima agradable y sonriendo mucho.
Un argentino, mientras entraba al lugar me miro y saludo con sus ojos mientras yo estaba perdida y sonriendo en algún punto de aquella fotografía.Resumí en pocas líneas un anhelo que tengo este año. Pretendo cambiar varias cosas de mi día a día, entre ellas no desperdiciar mi “tiempo” y digo “tiempo” porque me parece un engaño esa palabra. Dispongo a disfrutar de cada una de las cosas que me rodean de la mejor forma. Descubrí que si algo no me agrada, mi sin filtro va a activarse al punto tal de que ya no voy a pensar si estoy hiriendo susceptibilidades del otro lado, que me aburrió la idea de querer estar bien en todos lados para que brille la armonía y paz. Antes de hacer malabares con eso, quiero estar en armonía y paz conmigo misma.

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