Su vida es un vacío, acostumbrado a vivir con su soledad a diario busca refugiarse en alguna cama que no sea la suya, donde el calor de otro cuerpo lo haga sentir vivo por un rato. Sus días son un callejón sin salida, porque así lo quiere.
Cuando logra hallar algún cuerpo en el que pueda aferrarse por una noche, se prepara para hacer propio aquel personaje que fue alimentando en todo este tiempo. Se pone algún perfume de tantos que tiene acumulados, cada perfume es para una presa diferente. Ahí está delante del espejo, observándose detenidamente. Se deshace de aquella barba de días, se acomoda sus lentes. En un abrir y cerrar de ojos, se transforma en otra persona. Viaja los kilómetros que sean necesarios hasta llegar a la cita. Allí despliega su mejor actuación, se apodera de un ser atento, detallista, gracioso, caballero. Todas las cualidades que se aproximan a una perfección, perfección que no existe, que no se puede sostener por mucho tiempo.
Ahí está, delante de su nueva presa. Se mueve con total seguridad, es atento a cada uno de los movimientos de aquella mujer. Ya lleva consigo el libreto estudiado. La lleva al hotel que frecuenta habitualmente, mientras caminan hacia el ascensor sigue midiendo cada uno de sus pasos, de sus movimientos.
Por fin la presa llego a su jaula. Se despoja de su ropa y su presa hace lo mismo. Se sonríe con cierta maldad, saborea lentamente la caída de esa mujer. Se encarga de que se sienta a gusto, se pone a su merced. Entrega su boca hambrienta y recorre un nuevo cuerpo. Cada cuerpo le recuerda a uno en particular, cada mujer le recuerda a una que no escapa de sus ojos, de su mente. En cada encuentro, quiere hallar un pedacito de aquello que no pudo ser, que se esfumo. Se transporta a lo pasado, se pierde en ese laberinto interno con el que lucha todos los días. Disfruta que su compañía goce. Pero el, se contiene de ese goce. Prefiere torturarse en silencio, recordando aquel cuerpo que ya no está más, que ya no le pertenece.
Caen rendidos ante un sexo intenso, deja que la presa se refugie en sus brazos, en su pecho. Mientras sigue reteniendo instantes que ya no están. Después de un rato en silencio, se aparta y se refugia en el baño. Necesita su momento de soledad, necesita desprenderse de ese personaje y volver a ser el. Mientras su presa descansa, camina por la habitación, agarra su celular y busca entre sus contactos el nombre de ella. Una vez más, observa su rostro y siente alivio al darle otro puñal invisible a esa mujer. Su interior sangra. Sonríe, dejando el celular a un costado.
Así es como pasa un día más, entre las piernas de una mujer desconocida, solo por el deseo de venganza, por la necesidad de que ese dolor que tiene a flor de piel, se calme.
A la mañana siguiente, todo vuelve a ser como antes. Amanecer solo entre las sabanas revueltas, las almohadas a un lado, el vacío que sigue cavando profundo en su interior y la imagen de esa mujer que no se va, que sigue allí porque prefiere esa tortura a dejarla ir por completo. Sus días fríos, su rostro cansado y esa maldad que no deja de florecer. Detesta el ser que le toco ser, se odia a sí mismo, porque no sabe ser de otra forma, porque su verdadera cara no quiere que la descubra nadie, por miedo. Tiene miedo de que alguien, al ver su verdadero rostro, aun lo quiera, sin importar sus formas. Le aterra la idea de que alguien pueda amar el lado más oscuro que tiene su ser. Huye ante el mínimo indicio de que puede ser desenmascarado. Sonríe, aunque sus días no sean los más felices…
Todo se transforma... Para bien o para mal, pero se termina transformando en algo nuevo. Ahí estaba la transformación, en primera persona. Delante de mis ojos, tenia otra persona. Una versión mejorada de las que vi hasta el momento. Estaba de nuevo en ese lugar donde en algún momento, quise escapar. Estaba reencontrándome con ese fantasma que se encargo de perturbarme por noches. Recorrer algunas calles o lugares en solitario, me sanaron ese pedacito de alma que estaba herido. Observar el entorno, respirar otro aire, sentir como el sol pegaba en mi rostro me había cargado de energía. Llegaba el momento de reencontrarse, de vernos una vez mas a los ojos. Con la incertidumbre de no saber que podía surgir. Quedamos suspendidos en el aire, respirábamos la misma esencia que la primera vez. Llegue a sentir que todo este tiempo, fue una pausa, que nada se perdió que todo estaba ahí, latente, vivo. Que se habían transformado esas dos personas en el transcurso de esa pausa, pero que lo esencial, estaba ahí, con nosotros. Mire con otros ojos, vi un rostro cansado pero que tenia un brillo particular que me gusto tanto… La razón se había quedado en stand by. El impulso había tomado el control de toda la situación. No había horario, no había tiempo. Estábamos ahí, era lo único que importaba. Habían dos bocas esperando calmar la sed, calmar esa ansiedad que se acumulaba con el correr de los días. Se reencontraron en un beso intenso y profundo, se encontraron entre caricias sutiles. La piel ardía, pedía desesperadamente que llegue el momento en que todo se cae al borde de la cama y el cuerpo esta libre de todo. Era el roce de su mano, era el beso desesperado, era el aliento entrecortado el que hablaba por todo este tiempo suspendido. Era cada una de las acciones las que marcaban la transformación. No había mejor lugar para dejar reposar mi cabeza, mas que en su pecho, a la altura de su corazón. Envuelta en un abrazo firme me hundí en un sueño profundo y saber que al abrir los ojos, seguíamos así, en la misma posición. Todo eso para mi se describe como simpleza y esa es la simpleza que mas quiero, la que me hace feliz, la que me vuelve el alma al cuerpo, la que me deja ser. Como no querer aferrarse a esa simpleza, cuando eso es lo que hace que resucite una y otra vez entre mis cenizas. Ahí están, todos los recuerdos de un momento perfecto, archivados en mi pupila, en mi disco rígido. Los quiero ahí, conmigo. Pero no quiero que sean solo recuerdos, quiero revivirlos todas las veces que sea necesario. Transformar esa es la única opción.
No digas nada, preciosa y brindemos por lo que viene y se va Lo que nos cura se va,se queda un rato, nos mima, nos miente y después se va, después se va..
Cuando llega la noche, llegan todas esas cosas que uno quiere evitar en el día. Llegan para quedarse dando vueltas por horas. No se van, están ahí. Viajar con los ojos abiertos a otro lugar, otro tiempo, otro momento. Viajar para volver a capturar aquel aroma que potenciaba cada uno de los sentidos. Viajar para sentir ese abrazo que se hizo frio. Volver por esa boca que no dejaba de saciar mi sed. Volver por esas manos que recorren de mil formas un mismo lugar, haciendo que cada recorrido sea único. Volver por esa mirada que atravesaba mi interior al punto de hacerlo explotar. Volver, esa es la clave. La llave que está guardada pero asoma a diario para recordarme que hay algo que no se va, que va a seguir ahí. ¿Cómo se hace para no caer en la tentación? Sabiendo que ese volver puede derivar a sentimientos distorsionados, casi contradictorios. La tentación de volver es lo que le da a esta vida, una cuota de adrenalina. Ese cosquilleo interno de saber que no tenemos la certeza de lo que es volver, pero aun así arriesgamos, nos lanzamos a ir por ello. Mi vida es así, al borde de un abismo por momentos y ese abismo es el mas preciado. El abismo es encontrarme conmigo misma, es hallar en esa delgada linea el deseo profundo, el sentido a muchas cosas. Hoy camino en esa cuerda floja, ya sin miedo. Solo con la idea de hacer de cada instante una marca que se grabe a fuego. Cada marca que se genere, me devuelva esa sonrisa, esas ganas que duermen hace tiempo. Apuesto una vez mas, apuesto todo y no me preocupa perderlo en un abrir y cerrar de ojos. Apuesto por esa nueva forma de ver las cosas, de vivir la vida.. No importa quien gane o pierda. Lo que importa es animarse a ir mas allá de lo que tenemos delante nuestro. Ahí estoy, dando pequeños pasos pero concisos, firmes. No necesito que me sostenga nadie, lo puedo hacer sola. Es tan placentero saber que se puede tanto con tan poco..
Recuérdame que no vuelva a sufrir, Por lo que no tiene remedio. Recuérdame que así no se es feliz, Que no me engañen los recuerdo.
Fragilidad y estupidez, Amor y mucho desconsuelo. Al menos su presencia fue capaz, De mantenernos algo cuerdos. Recuérdate que algo sí hicimos bien, Aunque parezca algo pequeño. Recuérdame que vuelva a sonreír, Cuando me invadan los recuerdos
Los insomnios volvieron a la carga una vez mas. Con ellos vienen instantes fugaces como si fuera ayer. Nítidos, con una carga de sensaciones que no se explican. Ahí estaba poseída por el mismo deseo, un deseo que iba en creciente. No había manera de frenar aquella tortura porque era una adrenalina inexplicable. Rozaba el dolor cabeza a cabeza con el placer, ganaba el placer. Siempre ganaba el placer. Retorcida de mil formas, eso era el éxtasis que siempre quise y nunca encontré. Hasta que hallé el veneno y el antídoto, en una sola persona. Arrancándome las vendas, conociendo mis demonios, me desnudo el alma al punto de dejarme conmigo misma. Alejándose en silencio y así como se alejaba volvía una y otra vez en silencio, como si nada. Ahí estábamos, nos atraíamos mutuamente y nos alejábamos lo suficiente por idiotas. Solo dos idiotas pueden hacer todo lo posible para evitar algo mientras que el mismo universo se encarga de acomodar esas piezas que desparramamos apropósito. El universo nos vuelve a llevar al punto de partida, como empecinado por querernos enseñar algo que ninguno ve. Regresamos, pero cada regreso tiene algo diferente. En cada regreso hay un cambio inevitable que queda al descubierto. Pero seguimos siendo los mismos idiotas que en aquel momento. Queriendo controlarlo todo para que no se altere ese entorno que desaparece cada vez que nos unimos. Nos prometimos el AHORA. Un AHORA que no deja de provocar contradicciones, el AHORA que no fue en el pasado ni va a ser en un futuro. Porque ese es el destino de esa promesa, solo el AHORA. Tiene una carga importante este AHORA y a veces da miedo no saber como va a manifestarse ese cúmulo de intensidades que se van ampliando con el correr de los días. Mientras tanto, me refugio en esos momentos que fueron la gloria, porque por primera vez, pude ser yo.
Somos lo que nunca fuimos Lo que nos faltaba Lo que no recuerdo de esa madrugada En que nos prometimos por primera vez. Somos lo que no seremos Lo que nos quedaba de ese lobo hambriento De esa chica en llamas De ese paso lento hacia el atardecer. Donde nunca hubo preguntas nunca habrá certeza Y donde hubo fuego las cenizas quedan. Y yo estoy tan sola en mi soledad. Y ahora lo único que quiero es sólo una respuesta. Hazme volar una vez más. No… De que me sirven las promesas Si con que me toques ya me vuelvo loca Qué le voy a hacer. Abrázame y después Juremos un minuto a solas Porque aunque me marche Ya me estoy muriendo sólo por volver. Aléjate y ven No hay nada que podamos hoy hacer. Fuimos lo que nos juramos Lo que nos dejaron los abrazos rotos Líneas suspendidas Siempre resignadas al punto final. Fuimos más que dos amantes Fuimos aguardiente, fuimos delirantes Fuimos tantas cosas Que a final de cuentas no pudimos dar. Donde nunca hubo preguntas nunca habrá certeza Y donde hubo fuego las cenizas quedan. Y yo estoy tan sola en mi soledad. Y ahora lo único que quiero es sólo una respuesta. Hazme volar una vez más. No… De que me sirven las promesas Si con que me toques ya me vuelvo loca. Qué le voy a hacer. Abrázame y después Juremos un minuto a solas Porque aunque me marche Ya me estoy muriendo sólo por volver. Aléjate y ven No hay nada que podamos hoy hacer. Y aunque me marche muero por volver...
Me acobardó la soledad y el miedo enorme de morir lejos de ti Qué ganas tuve de llorar sintiendo junto a mí la burla de la realidad! Y el corazón me suplicó que te buscara y que le diera tu querer Me lo pedía el corazón y entonces te busqué creyéndote mi salvación Y ahora que estoy frente a ti parecemos, ya ves, dos extraños Lección que por fin aprendí cómo cambian las cosas los años! Angustia de saber muertas ya la ilusión y la fe Perdón si me ves lagrimear los recuerdos me han hecho mal Palideció la luz del sol al escucharte fríamente conversar Fue tan distinto nuestro amor y duele comprobar que todo, todo terminó Qué gran error volverte a ver para llevarme destrozado el corazón Son mil fantasmas, al volver burlándose de mi, las horas de ese muerto ayer
Ciclos que se abren y se cierran. Se cerró uno mas en la corta vida que llevo. En su momento, creí que iba a ser complicado hallar ese lugar que podría llegar a ser para mi. Antes de iniciar ese ciclo, dude demasiado, fui sin creer en mi, aun así estuve en el lugar indicado, se empezaba a mover todo a mi favor. Tengo muy nítida la imagen cuando conocí a esas grandes personas que supe apreciar en estos años. Todos estábamos en el mismo barco y apuntábamos a salir a flote una y otra vez. Aprendí de cada uno como creo que ellos también aprendieron un poco de mi. Me supieron mostrar ese camino que veía tan lejano, hicieron de alguna forma que resucite la esencia de esta persona que hoy les escribe unas breves lineas con unas cuantas lagrimas en los ojos. Cada día que me despertaba era un placer saber que me esperaba una jornada laboral cargada de cosas, pero sobre todo, de la calidad humana que me rodeaba. Fueron parte de mi transformación y no voy a cansar de agradecerles a cada una de las personas que me insistieron, que me impulsaron a seguir. Cuando los ciclos se cierran, el dolor es inevitable, las lagrimas no dejan de brotar de los ojos y los lindos recuerdos se encargan de aparecer pero en el buen sentido, aparecen para decirme que fui mas que afortunada de cruzarme con cada una de esas personas que hacían del día a día algo mejor, mas allá de las obligaciones que cada uno tenia. Hoy cierro mi ciclo que me dio millones de satisfacciones en todos los aspectos. A cada una de las personas que transitaron conmigo estos años decirles un GRACIAS enorme. Que se van a extrañar las charlas, las risas, el trabajo en equipo. Pero que siempre estamos ahí para reencontrarnos cuando sea necesario, así sea para compartir un café, un trago. Me voy con una sonrisa enorme y esa mezcla de tristeza. Hoy un ciclo se vuelve a abrir para que sigan llegando cosas buenas y como tal, las recibo con los brazos abiertos. #findeunciclo #fin
En algún lugar se perdió, el viento se encargó de llevarse todo lo que estaba de más acá, en mi lugar. Atravesó la ventana furioso y arrasó con todo, se llevó con la lluvia las cartas escritas, los momentos, ese aroma que se impregnaba noche a noche antes de cerrar los ojos. Se llevó todo lo que sobraba, lo que me impedía seguir a diario. Me arrancó la hoja del cuaderno, la que mas color tenía. Se echó a volar a un destino desconocido. Hoy este rincón esta vacío, me tomo el trabajo a diario de ponerle algo nuevo para ocupar esos espacios donde quedaron sombras y que se vuelvan a iluminar. Hay una voz que vuelve cuando estoy a oscuras, una voz que se molesta en apuñalarme el pecho sin piedad. Y sangra, la herida sangra cuando a mi alrededor no hay nada mas que una oscura realidad. Pero como todo, lo que duele después de un tiempo, pasa.. Todo pasa..
Brindemos por lo que viene y se va Lo que nos cura se va, siempre se va, lo que nos cura se va se queda un rato, nos mima, nos miente y después se va, después se va.
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida, y se van llorando, llorando, la hermosa vida.
Por lo que alguna vez luche… Será el fin de mi cruzada Mi derrota anticipada, Sin haberme puesto en pie Ya te vi ya te encontré, Ya probé del paraíso Si no te vuelvo a ver, No entenderé porque la vida me enseño que tú existías Si no te vuelvo a ver, Será un mal chiste cruel jugada una ilusión muy mal gastada Si no te vuelvo a ver, Yo me conformo con que alguna vez te viera… No sabre de que estoy hecho No habrá luz ni fundamentos, No habrá nada en que creer El final de la inocencia Un montón de fotos viejas recordando que existí, Ya te vi ya te encontré Ya probé del paraíso Si no te vuelvo a ver, No entenderé porque la vida me enseño que tú existías Si no te vuelvo a ver, Será un mal chiste cruel jugada una ilusión muy mal gastada Si no te vuelvo a ver, Por dios te juro que no sigo, suelto mis armas y me rindo… Si no te vuelvo a ver Me sobran días y semanas que gracia tiene la mañana Si no te vuelvo a ver, Yo me conformo con que alguna vez te viera. Si no te vuelvo a ver, Yo me conformo con que alguna vez te viera Si no te vuelvo a ver.