Te odio. Odio las canciones de amor que traen tu recuerdo a mi casa. Las ganas de verte. Y odio el cielo en tu rostro y las dudas de echarte al olvido o llamarte para contarte, qué sé yo, que sigo existiendo, que te odio por fin, que no sé si el mundo resiste sin ti. Tanto, tanto, tanto, tanto te odio.
Te odio. Odio la mañana, el café sin planes, sin ti y en ayunas perdura tu aroma y lo odio. Envuelto en papel de colores te envío bengalas, rencores. Quizá recuerdes así que te odio. También tu sonrisa y la brisa arañando tu piel, y mi corazón ya de paso. Tanto, tanto, tanto, tanto lo odio.
Este viejo odio que hiela los jazmines, ama tu figura aborrecible. Y así, si te marchas, quedan los rencores para recordarme las razones de por qué me eres imprescindible, de por qué te extraño aunque me olvides.
Te odio. Odio tu belleza y a mí me odio al saberme tan lejos del viejo camino andado rastreando hadas y cometas, la estrella prendida en tu pelo. Maldito lucero. Lo odio. Odio odiarte tanto, saber que te encuentras perdida y la vida me impide encontrarte. Tanto, tanto, tanto, tanto te odio.
Yo odio perseguir tu rastro, cansado en este laberinto. Cual hilo de Ariadna tus huellas me llevan hasta el dulce tiempo de besos, promesas. Lo odio. Soy tan feliz a tu lado que odio que ya no estés cerca y empieza a cansarme este odio. Quizá si tuviera tus manos Pero te odio tanto, tanto, tanto, tanto.
Este viejo odio que hiela los jazmines, ama tu figura aborrecible. Y así, si te marchas, quedan los rencores para recordarme las razones de por qué me eres imprescindible, de por qué te extraño aunque me olvides.
Las semanas pasaban y con ellas se iba desvaneciendo aquel sonido que aturdía mi ser. Intentando de mil maneras que me salga del camino, que tropiece con mi propio muro. Pero no logró su cometido, había una fuerza interna que me ayudaba a resistir ante tanto ruido ensordecedor. Cuando todo se volvía oscuro, allí descansaba en soledad, allí hablaba con mi alma, manifestándole mis emociones, mis miedos, mis dudas. Me quedaba escuchando mi propia respiración. Me hundía cada vez mas entre aquellas almohadas que acumulan sueños noche a noche, hacia días que no lograba descansar como una persona normal, apenas un par de horas y amanecía en penumbras, agitada, con la necesidad de escuchar el latido de un corazón para calmar mi exaltación, para volver a descansar. Y en esas horas que podía conciliar el sueño, era inevitable que no falte a la cita su presencia. Merodea una y otra vez ante mis ojos, cada imagen es una pieza que no termina de encajar en este rompecabezas. Nada de su ser, encaja en mi vida. Pero aún así algo se empeña en mostrarme en reiteradas ocasiones que hay algo ahí que nos atrae, que nos empuja a ir al vacío juntos. Ese vacío se transforma en un lugar lleno de pedacitos nuestros que nos iluminan a diario. No hacemos mas que unir dos cuerpos hechos trizas, en silencio, con miradas que aturden, nos envolvemos mutuamente. Cada uno sabiendo que no hay mucho para hacer, mas que dejarlo ser. Cada uno calla su dolor, oculta sus miedos, pero todo esta ahí flotando, aunque no quisiéramos.Y así nos pasamos el tiempo, uniendo fisuras y dejando que se desarmen nuevamente una y otra vez. No nos cansamos de aquello, nos amoldamos a una nueva forma, sin esperar absolutamente nada. Y de fondo, un único corazón latiendo acompasado, mientras se tocan el alma y se esfuman por el miedo que los acorrala.
Mi voz le llegará, mi boca también. Tal vez le confiaré que eras el vestigio del futuro.
Que sombra extraña te ocultó de mi guiño, que nunca oíste la hojarasca crepitar? Pues yo te escribiré, yo te haré llorar. Mi boca besará toda la ternura de tu acuario.
Estaba allí, tirada en el sillon mientras la hora pasaba lentamente en aquel reloj que colgaba de la pared. Se habia arreglado mas de lo habitual, todavia faltaban varios minutos para que sea medianoche, su inestabilidad la estaba atormentando, no podia decidir que hacer esa noche. Pero tenia claro algo, buscaba distracción. Agarro su cartera junto a las llaves y partió sin rumbo hacia algun lugar. Las noches de verano en la ciudad, se vuelven insoportables para ella que prefiere el frío antes que cualquier otra cosa. Tomo el primer taxi que pasaba por esa cuadra, miro de reojo al taxista y con una media sonrisa le pidio que la lleve hasta el centro. El taxista la observaba de vez en cuando por el espejo, pero ella estaba ausente, casi perdida. Observaba la ventanilla, como buscando algo que habia perdido. El auto iba a una velocidad muy baja, ella en le fondo agradecia que asi fuera, no queria llegar tan pronto hasta el centro, queria disfrutar de ese trayecto que estaba haciendo. De fondo sonaba una radio con temas clasicos de todos los tiempos, gente que llama para pedir algun que otro tema o simplemente dedicarle alguno a alguien. Entre esas voces, que pasaban, hubo una que la hizo sobresaltar, al punto que le pidio casi con desesperacion que por favor, suba el volumen de la radio. El taxista obedecio rapidamente y alli estaba, una voz que envolvia el auto dejando un mensaje extraño en una radio que la escucha gran parte de la ciudad.. «En cada esquina encuentro tu acertijo, mientras llueve, el mundo grita la pregunta que nos tiene por respuesta. Es solo que echo de menos» Tras la voz, comenzo a sonar un tema viejo y clásico «Is this love», aquella ventanilla del auto, se volvio un proyector de aquellos momentos que parecian estar enterrados en lo mas profundo de su ser. Salieron a flote, como aquella voz que hacia años no escuchaba. Como no identificarla, mas cuando de ella salian un sinfin de palabras magicas que no se cansaban de conquistar, donde quiera que este. Una lagrima broto en sus ojos cansados, no se preocupo en que siga su curso. Esa era la prueba de que aún algo latia dentro de ella, pese a los años que pasaron. A mitad del viaje, volvio a mirar al taxista y le pidio por favor, que la lleve de nuevo hasta donde habia tomado el taxi. El hombre que manejaba el vehiculo, volvio a obedecer a su pedido, se la quedo mirando. En penumbras sus ojos brillaban y su sonrisa se habia perdido. Le hubiera gustado saber que era lo que le pasaba, pero solo se ocupo de llevarla de regreso a su casa, esta vez cambiando de velocidad, porque intuia que en este momento queria transportarse automaticamente a su casa para refugiarse, vaya a saber de que o quien. Asi fue como la vuelta fue todo un hecho, le abono mas de lo que marcaba, como un acto de agradecimiento por limitarse a cualquier cosa, mas que a condecerle lo que pedia. Bajo del auto apenas camino unos pasos hasta la puerta del edificio, el auto aun seguia alli parado, en el ascensor se dedico a sacarse los zapatos, con llaves en mano casi corriendo atraveso el pasillo hasta su puerta. Abrio con total rapidez, tiro sus cosas tras dar el portazo, en la oscuridad recorrio su lugar hasta llegar a su habiacion, se desvanecio en su cama y se hecho a llorar. Era lo unico que podia hacer, llorar. Para sacar todas esas cosas que llevaba consigo, mientras se engañaba que ya no le importaba. El llanto, fue una liberacion, pero tambien tenia dolor, un dolor que no sabia como disminuirlo. Dejo que la luz de la luna, la ilumine durante toda esa noche, las mismas lagrimas lograron que se quede dormida, sumergida en un profundo sueño del cual, no se anima a despertar..
Camino por Madrid en tu compañía, Mi mano en tu cintura, Copiando a tu mano en la cintura mía. A paso lento, como bostezando, Como quién besa el barrio al irlo pisando, Como quién sabe que cuenta con la tarde entera, Sin nada más que hacer que acariciar aceras. Y sin planearlo tú acaso, Como quién sin quererlo va y lo hace, Te vi cambiar tu paso, Hasta ponerlo en fase, En la misma fase que mi propio paso. Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, Entrar y salir de fase. Amar la trama más que al desenlace, Amar la trama más que al desenlace. Fue un salto ínfimo Disimulado, Un mínimo cambio de ritmo apenas, Un paso cambiado, Y dos cuerdas que resuenan Con un mismo número en distintos lados, O el paso exacto de dos soldados, Como dos focos intermitentes, Súbitamente así, sincronizados. Dos paseantes distraídos Han conseguido que el reloj de arena de la pena pare, Que se despedace. Y seguir que el rumbo que el viento trace. Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, Entrar y salir de fase. Amar la trama más que al desenlace, Amar la trama más que al desenlace. Ir por ahí como en un film de Eric Rohmer Sin esperar que algo pase. Amar la trama más que al desenlace, Amar la trama más que al desenlace. Te vi cambiar tu paso, Hasta ponerlo en fase, En la misma fase que mi propio paso.
El sol quema el asfalto, la gente va y viene. No levantan sus cabezas, cada uno recorre la avenida sin mirarse, en su mundo. Son un puñado incontable de burbujas que flotan, desconectadas de lo que les sucede. Alli van sus preocupaciones, sus dolores, sus alegrias, alli van todas esas emociones que conviven con nosotros a diario. Algunas salen a la superficie, se pueden apreciar a lo lejos, otras simplemente se ocultan. En otro lado de la ciudad, en una carretera casi desierta, un auto viaja a la velocidad adecuada, el paisaje parece el mismo, no hay nada que apreciar alli afuera, pero adentro, el paisaje es soñado, la música se amolda a esa atmósfera rara dentro de ese vehiculo, una mirada perdida en la ventanilla, recuerdos que se van desprendiendo, dejando que se hagan cenizas en aquel paisaje desolado cada kilometro era un recuerdo suelto, un recuerdo que ya no le pertenecia. Su mirada empezo a brillar, ya no cargaba con esa nostalgia, con ese dolor extraño que sentia a diario. Su mirada habia cambiado, ahora disponia de coleccionar aquellos nuevos instantes que estaban sucediendo, ahora. La mirada estaba nerviosa, no sabia que habia mas alla de esa carretera, no sabia absolutamente nada, mas que abandonar aquello que no le pertenecia mas, hacer un espacio a esa memoria inagotable, para que esos momentos, sean buenos o malos, queden ahi, en su retina. La mirada viajo mas alla, la mirada se perdio en aquellas nubes que ocultaban de a ratos el sol. Jugo con sus formas como cuando un niño se recuesta en el pasto y empieza a imaginar un mundo fantastico alli en las nubes. Sonrio una vez mas, sintio que sin darse cuenta, su escencia estaba volviendo a su lugar, que habia despertado despues de años.. Reconocio aquello como una buena señal, como lo era aquella cancion que sonaba. Todo era un indicio de que estaba en el camino correcto, cerro un momento sus ojos, procurando soltarse completamente, era la unica forma que tenia para poder disfrutar de lo que tenia delante de sus ojos. Asi lo hizo… Mientras en diferentes puntos, a esa misma hora hay miles y miles de personas haciendo cosas diferentes o tal vez algo parecido. En ese mismo instante la vida nos pregunta en reiteradas oportunidades ¿Es realmente esto lo que queres para tu vida?.. Hacemos oidos sordos, continuamos junto a esta maquina que nunca se apaga. Y esa maquina anula nuestra escencia.. Cuando algo cambia repentinamente, y la vida nos pregunta nuevamente lo mismo, ahi por primera vez, lejos del ruido, descubrimos que esa voz que esta resonando bajito, es la del alma queriendo mostrarnos que hay otras formas, otras maneras.. La aceptamos y decidimos ir tras aquella busqueda interna, para reencontrarnos con nosotros mismos y asi, con nuestra escencia que descansaba en los cimientos de nuestro ser.
No hay dudas, cada vez que tu presencia se impone ante mis ojos, no hago mas que dejar de reaccionar, todo mi cuerpo deja de ser. No logro manejar mis impulsos, el aferrarme de tu brazo y no querer soltarlo como si quisiera detener el tiempo. Y son fugaces los instantes que me reavivan a diario, los que me bajan a tierra procurando acomodar mis pensamientos. Es ese perfume que perdura en el aire, es esa media sonrisa casi nerviosa, es esa mirada firme que atraviesa cada barrera de mi alma. Como se puede callar un sentimiento durante tanto tiempo. En cada mirada, hay un mensaje oculto, ambos lo sabemos. Y dejamos que los días pasen, donde silenciosamente se va gestando ese impulso de escupirle al mundo esto que se siente. Asaltas mis sueños de mil formas, cada una es diferente pero todas son una. Y te observo a lo lejos, tu andar tan pronunciado hace que mi suelo vibre con mayor intensidad. Tus mil formas enloquecen mi ser. Y no puedo hacer nada mas que dejarlo ser. Es tu mirada, aquellos ojos castaños tienen un brillo especial cada vez que se cruzan con los mios. Como no dejar que aquellas miradas, hablen por nosotros. Nuestras voces se enmudecen, pero ellos van mas alla de todo. Y no hay un dia en que no me despierte, con ganas de dejar de lado todo lo que nos rodea, para dejar que por fin sea esto que calla a diario el corazón. Falta mucho valor, falta lo suficiente, para que ese instante sea una realidad. De momento, me quedo hundida, en mi jardin.
Los primeros rayos del sol empezaban a colarse por la persiana, todavia faltaba una hora con cuarenta y cinco minutos para que un aparato comience a vibrar sobre la mesita de luz. Estuvo toda la noche enredandose con aquellas sabanas de verano, dormida las estrujaba una y otra vez. Cada giro que daba en su cama, la invitaba a un nuevo escenario entre sueños. Cada giro se transformaba en una historia nueva, viajaba en sueños a los lugares mas maravillosos como los mas oscuros, cambiaba de época, de cuerpos, pero su escencia era la misma, era lo unico que no cambiaba en ese viaje infinito que emprendia cada noche que sus ojos se cerraban y su cuerpo permanecia inmovil. Visitaba un lugar frecuentemente, se repetia numerosas veces en el mes aquella visita, nunca mantenia el mismo aspecto y tampoco terminaban de la misma forma aquella visita. Aquel lugar, lo sentia como un refugio pero a su vez habia algo que la hacia sentir en peligro. Aun asi, lo seguia frecuentando. Le gustaba sentir esa adrenalina, de estar al borde del abismo, de saber que un paso mas la podia llevar a la nada misma o caso contrario, tener el universo en sus manos. Esa adrenalina era parte de su escencia. Lograba que se sienta viva, cuando ella se habia dado por muerta hace un largo tiempo. Algo la hacia vibrar, algo la empujaba a jugar una y otra vez en ese sitio. Disfrutaba de ser una nueva version cada vez que llegaba al punto máximo. Cada llegada era para ella como viajar a la velocidad de la luz. Se sentia morir, se sentia resucitar ante una corriente de sudor que se mezclaban con su autoflagelo sumado el latido acelerado de su corazón. Le gustaba experimentar aquella sensación, le gustaba que sea en ese lugar donde podia ser realmente lo que queria, cuándo queria y cómo queria.
No era extraño que aquella visita, sea la ultima parada, antes de despertar. Ante el infimo ruido que emitia el aparato, abria los ojos, agitada, extendia su mano para silenciar aquello y los cerraba nuevamente para saborear aquellos ultimos minutos, hundiendose en la cama mientras sus piernas hacen fuerza por no despegarse, intentando traer a este lado, aquella exitacion que no podia controlar, mas que dejarla ser. Invocaba en ese lapsus, aquellos aromas que la arrastran a ese momento, ya despierta pero aun con los ojos cerrados, lo experimenta nuevamente pero de forma conciente. Deja escapar de sus labios un largo suspiro mezclado de una sonrisa casi abrumadora. El cuerpo se relaja, todo vuelve a la normalidad, excepto ella, que como cada dia vuelve a reinventarse..
Siempre habia algo que la hacia volver, el ruido del mar, el cielo estrellado, un aroma, esos pequeños instantes compartidos, la hacian volver. Bastaba con cerrar los ojos, ahi estaba todo. Se abrazaba de aquellos instantes, con la intencion de no dejarlos ir, de revivirlos una vez mas. Pero era engañarse a si misma, eso la llevaba a un camino equivocado. Lo tenia todo en su alma, pero era en vano reproducirlos. Porque ya forman parte de un recuerdo, del cual no quiere borrar. Pero que tampoco puede recuperar. Sigue ahi, dejando que los pequeños instantes pasen una y otra vez ante sus ojos. Se prometio a si misma soltar cada uno de esos recuerdos, de que serviria preservarlos, si ya todo se habia hecho cenizas. Las mismas se fueron esparciendo por el aire, como aquella hoja que flota hasta caer sobre el asfalto quemado. Debia frenar su corazon, hacerle ver que una vez mas no habia motivo para quedarse alli de pie. Que era nuevamente la hora de partir a un nuevo lugar, sin forma ni nombre. Sentia un dolor que de a poco se iba apagando, era ese sentimiento que habia florecido el que se estaba marchitando con ella. Dejo caer en silencio, un puñado de lagrimas. Limpiaron su rostro por unos minutos. Como se hace para limpiar el alma, cuando esta repleta de instantes que se hacen carne con el correr de las horas. No se permitia lastimarse, no lo valia. Dejo caer su cabeza en la almohada, procurando despertarse al otro dia, con la idea de que todo lo vivido habia sido simplemente un lapsus, algo que se habia vuelto real, pero que solo estaba en su mente.
Nosotros seremos lo que tu quieres que seamos Yo soy lo que te de la gana, echamelo todo en cara
Es cierto que cuando uno no se desespera por buscar algo, las cosas llegan por su propia cuenta, dejándonos completamente desorientados, sin saber que hacer, que decir, como actuar. Y esas cosas que parecen llegar por arte de magia, en la mayoría de los casos se vuelven las mejores de la vida. Llegan silenciosamente, nos acarician de a poco, nos van encantando como cuando esperábamos ansiosos que alguien nos lea un cuento para dormir. Nos envuelve lentamente, saboreando cada giro. Eso que llamamos cosas, en realidad son momentos, instantes que se transforman en especiales, maravillosos. Cuando nos queremos acordar, terminamos enredados en esa maravillosa vivencia, que no necesita de un rótulo para ser más importante. No necesita de una rutina que lo haga ser mejor. No necesita explicación ni mucho menos reclamos. Esas vivencias necesitan únicamente amor. Un amor que va más allá del que se suele describir cuando uno habla de eso llamado Amor. Un amor que no necesita ser dueño ni esclavo, que se alimenta de esos pequeños gestos que se vuelven indispensables. Un amor que se vuelve caricia, beso o un simple abrazo. Un amor que no es apto para cualquiera, es un amor que se nutre desde el interior y florece en cada amanecer. Cuando uno descubre que ese amor esta allí, flotando en la superficie, se asusta. Porque no sabe como afrontar esa inmensidad que esta esperando, en silencio, que nos animemos a abrazarlo, sentirlo y vivirlo. Nos ponemos barreras, desde muchas perspectivas, alejando aquello que es para nosotros, pero no creemos ser merecedores. Ponemos un límite invisible, hacemos todo lo posible por no atravesarlo, pero cuando ese amor se manifiesta, nos devora de una sacudida. Nosotros estamos ahí, petrificados ante ese monstruo. Deberíamos considerar que nuestra reacción ante este regalo que envuelve nuestras manos, es errónea. Reaccionamos a la defensiva, sin la posibilidad de arriesgar un poco de nosotros, todo por miedo. A lastimar y que nos lastimen, a no querer caer en la rutina y que la misma nos mate poco a poco. Sentimos más de lo que demostramos, siempre guardamos algo para nosotros. Dejamos que la razón, actúe ante un sentimiento que lo único que hace es manifestarse en todas sus formas, con el objetivo de ser escuchado, de que el corazón se abra ante aquello que espera por nosotros. Somos cobardes, nos aferramos a la vida que tenemos, a lo que nos rodea, por miedo a lo desconocido. Cuando algo nuevo se acerca, nos negamos a recibirlo, sin darle la posibilidad de hacer de ello algo extraordinario. Y a veces esa negación viene a medias tintas. Porque están los que saben recibir lo nuevo, pero se limitan. Sienten que si se sumergen de lleno, pueden perder el control, pueden tirar a la borda su estructura. Y no hay nada más lindo que tirar por la borda todo aunque sea un instante, para darse cuenta que seguimos vivos, que por más estructura que tengamos, un tsunami nos puede mostrar de lo que podemos ser capaces si sólo dejáramos de lado ese miedo, esa barrera infranqueable. No quiero que el amor sea como el que muestran en las películas, como el que cuenta un libro. No quiero un amor que se preocupe por bajarme una luna o regalarme el sol. Yo quiero un amor donde cada mañana, un beso y un abrazo sean primordial. A mi corazón le alcanza saber que si eso esta ahí, el resto es parte de un decorado. Que vale más un buen día con un beso en los labios, un hasta mañana con un beso en la frente. Un abrazo que me haga sentir que todo esta en su lugar. Esos detalles son mas valiosos, no tienen precio. Quiero lo simple, lo sencillo, lo que pocas veces se puede encontrar, quiero lo real.. Ese amor esta ahí, en el mismo aire que respiramos, pero que nos ciega frecuentemente y dejamos que se evapore sin darle una oportunidad. Oportunidad que no suele surgir a menudo. Una vez que el tren pasa, no hay una segunda vuelta. Porque esas, no existen.
Florencia Lema – 18/01/2016
Dejo esta breve linea, que fué el disparador de esta reflexión
«Ella únicamente necesitaba del amor de el. Más allá de su éxito, más allá de todo. No necesitaba que le baje la luna, sólo anhelaba su abrazo y beso de todas las mañanas«